Coaching, consultoría y formación en estrategia, organización y gestión del tiempo. Storytelling.
#000 Que nadie te diga como tienes que vivir tu vida.
#000 Que nadie te diga como tienes que vivir tu vida.

#000 Que nadie te diga como tienes que vivir tu vida.

Es muy fácil hablar sobre lo que uno haría o dejaría de hacer en el caso de otra persona.

Es muy fácil pensar que esa otra persona cuenta con los mismos recursos que nosotros y con el mismo contexto.

Sin embargo, aunque así fuera, no tendría la misma experiencia vital. Habría sentido cosas diferentes, aunque hubiera vivido lo mismo.

Somos todos personas muy distintas.

¿Te has fijado que se pueden dividir en dos grandes grupos?

Se distinguen entre ellas, no por las cosas que les suceden, sino por cómo las encajan.

A unas, las llamo luchadoras y a las otras, perdedoras.

El luchador se distingue del perdedor porque nunca se rinde.

Al igual que al día le sigue la noche, a un mal momento le sigue uno mejor. Por esta razón, es importante hacer las cosas bien, porque todo pasa: los instantes felices y los desgraciados.

Para la persona que tiene presente esta realidad, su fuerza está en su interior.

Sabe que tiene libertad de elección.

Vive y deja vivir.

El perdedor, se cansa de luchar muy pronto.

Depende de factores externos.

Tiende a sentirse víctima, o injustamente tratado.

Es vengativo.

No aprende nada. Al menos, nada constructivo.

¿Cómo enfocan las dificultades o adversidades?

El luchador ve la dificultad o la adversidad como un reto, un desafío que afrontar.

Se esfuerza en entender las causas para buscar las soluciones.

Decide un plan de acción y actúa, lo pone en marcha.

Si funciona, lo celebra.

Si no funciona, prueba con otro plan distinto.

Aprende algo de cada experiencia.

Vive su vida.

Vive el presente mirando al futuro.

El perdedor ve la dificultad o la adversidad como una desgracia que atribuye a la mala suerte, o a la mala intencionalidad de otras personas (por este motivo es vengativo).

Malgasta su tiempo sintiéndose víctima.

Cuando decide hacer algo, su plan está diseñado para defenderse o atacar.

Si funciona, piensa que es más listo que los demás.

Si falla, entra en “bucle”, se obsesiona con el recuerdo del fracaso.

Vive el presente mirando a un pasado que le provoca dolor y lo hace presente a diario, recordándolo constantemente.

Los perdedores caen y no se levantan. Si se levantan, es para vengarse.

Los luchadores caen y se levantan, aunque duela. Se levantan para seguir su vida. Son resilientes, aguantan los golpes que les da la vida. Se reconstruyen y siguen adelante.

La vida es un aprendizaje continuo.

Es necesario pensar y meditar con calma.

Hay que organizarse con estrategia:

  • preparar un primer plan.
  • decidir un primer objetivo, por pequeño que sea.
  • ponerlo por escrito.
  • decidir cuándo se empieza.

Afrontar la adversidad. Aceptando la realidad. Sin conformarse.

Nunca permitas que nadie te diga cómo tienes que vivir tu vida, pero tampoco consientas que nada lo haga: drogas, alcohol, adicción al juego, a los videojuegos, al móvil…

Sólo tienes un cuerpo y te tiene que durar toda tu vida.

Agradece lo que sí tienes, cuando lo tienes (salud, pareja, familia, amistades, trabajo, ganas de vivir, educación, curiosidad, ganas de aprender…)

Valora lo que hoy está en tu vida.

Deja de tener miedo, al futuro, a perder la salud, el trabajo o el amor… ya afrontarás ese desafío cuando venga, si viene…

Recuerda siempre que la primera mano que debe salir en tu ayuda, es la tuya.

Ponte en acción.

Hoy es otro día, un día que ningún calendario volverá a marcar jamás.

Ojalá nunca llegue la adversidad, pero si lo hace ¿qué serás?

¿un luchador? o ¿un perdedor?

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