Ya no sois pareja. Pero siempre seréis su familia.
Y eso es lo más difícil de gestionar cuando la separación duele: que el conflicto con esa persona no termina con la ruptura.
Porque quedan peques/adolescentes.
Quedan las decisiones por compartir.
Quedan las conversaciones que no podéis evitar.
Y cada vez que una conversación no acaba como debiera,
quien más lo sufre es quien menos culpa tiene.
Ningún peque o adolescente debería cargar con el conflicto de las dos personas adultas que más importantes son en su vida.
Nadie debería tener que anularse, callarse o resignarse para proteger.
Sé lo que cuesta llegar a ese punto.
El agotamiento de una separación/divorcio que no acaba de cerrarse.
La sensación de estar siempre en guardia.
El dolor mezclado con la rabia y la culpa.
El miedo a equivocarse.
Soy Pat González, mediadora certificada y coach narrativa, especializada en la Gestión del Conflicto.
Acompaño a personas y familias en procesos de separación para que puedan llegar a acuerdos sobre la crianza sin destruirse en el proceso. Para que sus peques y adolescentes noten la diferencia.
Cómo se trabaja:
01 · Se separa el conflicto de pareja del proyecto de crianza
Son dos cosas distintas. Lo que pasó entre vosotros como pareja no tiene que contaminar lo que sois como familia. El primer trabajo es crear ese espacio de separación, para que las decisiones sobre los peques se tomen pensando en ellos, ni desde el dolor, ni desde la revancha.
02 · Se construye un modelo de comunicación que funcione
No necesitáis quereros, solo teneros respeto y consultaros cuando toca.
Necesitáis poder hablar sobre la recogida del cole, las vacaciones y las fiebres a las tres de la madrugada sin acabar en pelea.
Trabajamos las herramientas concretas para que eso sea posible, aunque la herida todavía esté abierta.
03 · Se llega a acuerdos que se puedan sostener
Acuerdos realistas sobre la crianza compartida, diseñados desde lo que necesitan peques/adolescentes, no desde lo que cada parte quiere ganar.
No es terapia de pareja.
No se decide quién tiene razón. Se habla de lo que es más conveniente para peques/adolescentes.
Se crea un clima de entendimiento para que ambas partes encuentren el camino que protege a quienes más importan.
Sin un espacio donde reencauzar esto, el conflicto entre adultos se convierte en un ir y venir de comentarios sobre la otra parte que a vuestros hijos/as les duelen, aunque no digan nada.
Y eso deja huella.
Mucho más de lo que la separación en sí hubiera dejado.
Imagina.
Imagina una recogida del cole sin tensión.
Una llamada sobre los deberes que no acaba en discusión.
Dos personas que ya no son pareja pero que saben cómo ser FAMILIA, porque encontraron la manera de gestionar las dos cosas.
