Separación o divorcio

Construye acuerdos, reduce la tensión y protege el bienestar de quienes más os necesitan.

Ya no sois pareja. Pero siempre seréis su familia.

Y eso es lo más difícil de gestionar cuando la separación duele: que el conflicto con esa persona no termina con la ruptura.

Y cada vez que una conversación no acaba como debiera, quien más lo sufre es quien menos culpa tiene.
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¿Por qué puedo ayudaros?

Soy Pat González, Consultora Narrativa en Gestión del Conflicto, con formación en Coaching Narrativo y Mediación Circular Narrativa (Ley 5/2012).

Si queréis llegar a un acuerdo por el bien de vuestros peques y adolescentes, estáis en el sitio correcto.

El proceso de mediación respeta el modelo de la Mediación Circular Narrativa (Sara Cobb).

Para formalizar el acuerdo legalmente hay que acudir a profesionales del derecho.

Cómo se trabaja:

Lo que pasó entre vosotros como pareja no tiene que contaminar lo que sois como familia.  Son dos cosas distintas.

El primer trabajo es crear ese espacio de separación, para que las decisiones sobre los peques se tomen pensando en ellos, ni desde el dolor, ni desde la revancha.

Tras una primera reunión breve de 30 minutos a la que acudís ambos, se acuerdan reuniones por separado (caucus) para que cada miembro de la pareja pueda expresarse sin interrupciones ni juicios de la otra parte.

A continuación, se celebra una reunión conjunta para revisar opciones y construir el acuerdo.

No necesitáis quereros, solo teneros respeto y consultaros cuando toca.

Es importante poder hablar sobre la recogida del cole, las vacaciones y las fiebres a las tres de la madrugada sin acabar en pelea.

Trabajamos las herramientas concretas para que eso sea posible, aunque la herida todavía esté abierta.

Hay que tener en cuenta que se trabaja en acuerdos realistas sobre la crianza compartida, diseñados desde lo que necesitan peques/adolescentes. 

Cuando tenemos un borrador al que ambas partes dáis el visto bueno, se realiza una puesta en práctica para revisar si funciona bien en el día a día o es necesario hacer cambios, antes de cerrar el acuerdo definitivo. Observáis si están conformes con los cambios.

No es ni terapia de pareja ni terapia de familia.

No se decide quién tiene razón. Se analiza lo que es más conveniente, realista, práctico y facilita el bienestar físico, mental y emocional de peques/adolescentes.

Se crea un clima de entendimiento para que ambas partes encuentren el camino que protege a quienes más importan.

Porque aunque ya no sois pareja, seguís siendo su familia.

Imagina

Imagina una recogida del cole sin tensión.

Una llamada sobre los deberes que no acaba en discusión.

Dos personas que ya no son pareja pero que saben cómo ser familia, porque crearon un acuerdo basado en el respeto para gestionar la nueva situación.