No sabemos lo que te depara el destino.
No sabemos lo que te depara el destino.

No sabemos lo que te depara el destino.

Santa Lucía protege a costureras, modistas, electricistas, chóferes, fotógrafos, afiladores, cortadores, cristaleros, campesinos y escritores. Era la Santa más celebrada por mi Abuela, que era modista, cada 13 de diciembre.

Santa Lucía es el santo de La Sastrería del Tiempo por decisión mía. Soy sastre del tiempo, mi misión es enseñar a simplificar la vida y enseñar a mis clientes a contarse buenas historias y puesto que protege a los escritores, es una gran elección.

Esta mañana pensaba mientras me arreglaba para venir al taller en las pequeñas historias que son nuestros recuerdos. Pensaba en la complicidad y en el amor de mis abuelos…

Estaba sentado estratégicamente, de espaldas a la cocina, donde ella preparaba patatas fritas para nuestras nietas. Olía a comida rica, a hogar. Yo ya había cenado, había cumplido 48 años y por culpa de la esclerosis que arrastraba desde los 27 años, mis movimientos eran lentos, aunque me esforzaba mucho en que no fueran torpes.

Las niñas estaban jugando, ajenas a todo. Estaba tomando el postre, un capricho: chocolate Toblerone. Cogí el paquete amarillo claro y saqué la tentación envuelta en papel de plata. Corté dos onzas, una para cada una de mis nietas. Sabía que Patricia escucharía el más mínimo susurro. Me llevé la mano a los labios y susurré, como en los carteles de los hospitales cuando piden silencio. Ella me miró y sonrió con ligereza. María era pequeña pero Patricia siempre estaba atenta. Conocía el ritual: nuestro secreto. Extendí la mano para que pudiera coger el chocolate.

– Ojalá seas así de ágil para todo- pensé.

Desde la cocina, se escuchó una voz, su voz, la voz de quien me cuidaba y acompañaba.

Ubaldo, no les des chocolate a las niñas que luego no cenan.

Patricia se llevó la mano a los labios, sin susurrar, mientras masticaba. Era nuestro secreto. Mientras, María chupaba el chocolate de sus deditos sin dejar ni rastro. Tenía razón el poeta Juan Ramón cuando decía: “No dividí mi vida en días, sino mis días en vidas, cada día, cada hora, toda una vida”. La vida esté llena de pequeños grandes momentos. De pequeños grandes recuerdos. Atesóralos.

Si me aceptas un consejo:

Agarra la vida y disfrútala, mañana será otro día y no sabemos lo que te depara el destino.

¡Feliz día de Santa Lucía!

2 comentarios

  1. María

    Pues portarse bien, como persona Cristiana ser buen ejemplo y respetar al prójimo. Y también otra connotación la de pensar en uno mismo y procurarse lo mejor para poder dar lo mismo a los demás.
    Me ha encantado, muchas gracias! Y Feliz día de Santa Lucía siempre!

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