Mi nombre es Patricia González , soy entrenadora en planificación estratégica y gestión del tiempo.

Toda mi formación y mi experiencia profesional se centra en el correcto uso del tiempo. Porque el tiempo es vida.

Considero que el tiempo es el recurso más valioso que posee cada persona y que saber emplearlo bien es la base para todo lo demás. La calidad de vida consiste en saber equilibrar y desequilibrar, si hace falta, nuestra vida personal, familiar y profesional. Todo depende del objetivo que estemos persiguiendo, de a dónde queremos llegar.

¿A qué me dedico?

El fin es que el tiempo del cliente, como un traje hecho a su medida, se adapte perfectamente a él.

Para ello, hay que establecer bien el objetivo, analizar cuál es el punto de partida y el contexto actual.

Enseño diferentes técnicas y métodos para alcanzar el objetivo que ha sido el motivo de la consulta. Hago un seguimiento mientras entreno al cliente para que se acostumbre a la nueva rutina, de la forma más sencilla y práctica posible.

Al fin y al cabo, llenamos el tiempo de tareas, de acciones, si queremos conseguir algo, tenemos que trasladar las acciones a un calendario, tenemos que darles un espacio para poder hacerlas. Se puede llegar a todo. Con eficacia (alcanzando nuestro fin) y con eficiencia (empleando el número mínimo de recursos necesarios).

Sin caos, sin ansiedad, sin estrés.

¿Cuándo solicitar asesoramiento a un sastre del tiempo?

  • Cuando tu vida es un caos. Siempre estás estresad@ o ansios@, olvidas cosas importantes, no encuentras lo que necesitas, es imposible compaginar vida profesional y familiar, porque de la personal ya ni te acuerdas…
  • Cuando tu vida habitual te disgusta.
  • Cuando careces de rutinas que te hagan la vida fácil (limpieza del hogar, planificación de compras y menús, cuidado personal, ejercicio…)
  • Cuando te cuesta empezar determinadas tareas y postergas cosas que te acaban complicando la vida.
  • Cuando no recuerdas cuando fue la última vez que pudiste tener un rato para ti.
  • Cuando si finalizas una cosa, es a costa de sacrificar otra. Y te sientes culpable.
  • Cuando las áreas de tu vida, familiar, personal y profesional están descompensadas y no hay equilibrio. Dedicas mucho tiempo a una de ellas y desatiendes las otras dos, y te frustras.
  • Cuando no tienes tiempo para finalizar tus proyectos o alcanzar tus objetivos.
  • Cuando no tienes planes de futuro.
  • Cuando amanece un nuevo día y no sabes por dónde empezar y te lo pasas “apagando fuegos”.