Coaching, consultoría y formación en estrategia, organización y gestión del tiempo. Storytelling.
#002 Recuerda que todo pasa: lo bueno y lo malo.
#002 Recuerda que todo pasa: lo bueno y lo malo.

#002 Recuerda que todo pasa: lo bueno y lo malo.

Recuerda que todo pasa: la leyenda del anillo del emperador.

Recuerda que hay vivir con consciencia y con pasión, porque todos los momentos pasan: los buenos y los malos.

Si volviéramos atrás en el tiempo, y llegáramos a un reino muy lejano, volando como si fuéramos dos pájaros, en el centro de su palacio, descubriríamos un maravilloso jardín, con naranjos, limoneros y flores de azahar. Nos posaríamos en una rama. El mar traería la brisa cálida del verano. Veríamos caminar hacia nuestro árbol a dos personas: un joven y un viejo y nos pondríamos a escuchar su conversación.

– Estoy preocupado, Ranny. – Hablaba el joven, un chico de unos veinte años. – Dudo sobre si estoy preparado o no para asumir todas las obligaciones y los desafíos que conlleva ser emperador tras la muerte de mi padre. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, así me lo has enseñado pero ¿estoy preparado? ¿Qué haré si debo afrontar un grave problema y estoy solo?

El hombre mayor se detuvo. Se puso enfrente del joven y le miró con dulzura.

– Tu padre me encomendó tu educación cuando faltó tu madre. Desde ese día, te he querido como al hijo que nunca tuve, y te he criado lo mejor que he sabido. Sé que ahora afrontas un gran reto y es el momento oportuno para que te cuente un gran consejo. Uno de los más grandes sabios del mundo nos visitó en palacio hace muchos años. Tuvimos una gran conversación sobre la vida, y al término de la misma le pedí el consejo más valioso que pudiera darme para ofrecértelo cuando me lo pidieras.

– ¿Qué consejo te dio?

– Es un consejo tan valioso que te lo quiero entregar en la forma adecuada. Dame tu permiso y encargaré al mejor orfebre un anillo que puedas llevar junto a ti en todo momento, con esas palabras talladas para que puedas saber qué hacer cuando no sepas cómo actuar. Con una condición, no deberás leerlas hasta que sea necesario porque te sientas confuso y desorientado.

El joven emperador puso sus manos sobre los hombros del viejo y amado mentor.

– Mi permiso lo tenías antes de pedirlo, y también mi eterno agradecimiento por estar siempre a mi lado. Te prometo que sólo leeré las palabras talladas cuando no encuentre otra salida.

Ranny encargó el anillo y el joven se lo puso. Cuando dudaba, lo miraba y solía saber cómo proceder, sin necesidad de leer la inscripción, debido a la gran seguridad que le inspiraba saber que tenía un consejo aguardando para el caso de que realmente, no supiera qué hacer.

Las estaciones se sucedieron una detrás de la otra y el reino vecino les declaró la guerra. Tras decidir con cuidado la estrategia, organizar a sus hombres y las armas, nuestro joven emperador salió al campo de batalla. Al frente del regimiento, en primera línea junto con sus guerreros. La lucha empezó sin tregua pero, de repente, les sorprendió la niebla, una niebla densa que impedía la visibilidad. Cuando se disipó, se encontró cabalgando solo. Oyó ruido de cascos de caballos. En la lejanía, el ejército enemigo se dirigía hacia él. Espoleó a su pura sangre y llegó entre la maleza, hasta llegar al borde de un precipicio.

Delante suyo, el abismo con una muerte segura. A sus espaldas sus adversarios, dispuestos a darle caza, en lugar de muerte, para mayor humillación.

Fue el primer momento en que nuestro emperador se sintió solo y desamparado. Una soledad para él desconocida hasta ese día. Sólo pudo pensar en su Ranny y su último consejo en los jardínes de palacio. Volvió a sentir el calor de su presencia y el refugio de sus abrazos y sus palabras. Recordó el anillo. Si alguna vez le hizo falta, sin duda era ésta.

Se lo quitó por primera vez y leyó la inscripción tallada en oro:

«Recuerda que todo pasa»

Sabía lo que tenía que hacer: esperar. Volvió a ponerse el anillo. Ocultó a su caballo y se escondió a varios pasos de él. Aguardó muchas horas temiendo ser descubierto por sus enemigos, pero pasaron de largo. Era la primera vez que sobrevivía sin luchar. Recuperó su animal y regresó a palacio.

Todos en el reino le recibieron con gran júbilo y alegría. Sus hombres habían ganado la guerra y él había regresado sano y salvo. Se decidió celebrar una gran fiesta en el reino y antes, hacer un desfile del ejército victorioso, capitaneado por el joven emperador, ese mismo domingo.

La multitud estaba feliz, celebraba el triunfo, el regreso de casi todos los hombres. El emperador saludaba de pies en el carruaje a la gente, sintiendo su agradecimiento. Ranny estaba a su lado en la carroza, y lo miraba pensativo. El joven, que conocía a su anciano mentor, dejó de saludar y sonreír. Se sentó frente a él.

– ¿Qué te pasa? ¿Por qué tu semblante es tan serio en medio de tanta fiesta?

– Ahora es un buen momento para que releas la inscripción del anillo.

El joven, obediente, se lo quitó y la leyó en voz alta:

«Recuerda que todo pasa»

– Esto también pasará, Bihotza. La vida es una sucesión de momentos felices y de momentos difíciles. Lleva tu anillo contigo, pero no sólo en tu mano, también en tu corazón. Disfruta las alegrías y soporta con entereza las dificultades. Para eso te he criado, para que sepas ser cómo se debe ser. Cuándo actuar y cuándo esperar. Porque todo pasa.

Pasaron muchos años. Tal y como Ranny le había predicho, tuvo momentos de éxito y de fracaso, de felicidad y de tristeza. Todos pasaron, hasta que llegó su muerte.

Ahora, convertidos en pájaros de nuevo, podemos volver al jardín de palacio. Allí, entre limoneros, naranjos y flores de azahar llama la atención una pequeña lápida. La tumba del emperador que convirtió el jardín del viejo palacio en lugar de paseo y meditación. En ella reza la inscripción: «Recuerda que todo pasa», para que aquel sabio consejo, jamás quede en el olvido.

Te pase lo que te pase, recuerda que, mientras hay vida, hay esperanza.

2 comentarios

  1. Manuel Martínez Cuervo

    Recuerda que todo pasa!!! Bonita lección, me parece muy bonita la historia y su moraleja. Ojalá le hiciésemos caso la mayoría de las ocasiones pero buscamos soluciones rápidas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.